Este libro analiza la resistencia de las disidencias sexuales en Colombia frente a un sistema patriarcal cuya violencia se agudizó durante el confinamiento por el COVID-19.
A través de las categorías de monstruos, potencias y devenires, la obra disecciona cómo el “macho hegemónico” utilizó la crisis sanitaria para profundizar la exclusión, mientras las comunidades LGBTIP respondían transformando el estigma en una identidad política y combativa.
Lejos de ser un simple registro de la precariedad, este texto funciona como un manifiesto sobre la resiliencia y la capacidad de los cuerpos diversos para subvertir el binarismo tradicional, demostrando que la “monstruosidad” es, en realidad, una potencia vital para reimaginar la libertad en los márgenes de una sociedad en crisis.